Soy María Echeandia, nací en Bilbao en febrero del año 1990. Desde 1992 hasta el 2008 estuve en el colegio. Ése mismo año, empecé la universidad y hoy, 14 de septiembre de 2011, continúo mis estudios de Magisterio en la universidad. Con esto podría concluir mi autobiografía y no diría nada más si no fuera porque me han obligado a escribir 600 palabras.El hecho de escribir una autobiografía supone todo un reto ya que, como he dicho antes, soy de Bilbao y eso es una de las cosas que más me han marcado la vida y es que me ha sido dado un carácter “vasco”. Gracias a él, soy bastante reservada y me rebelo cuando alguien intenta adentrarse en mi intimidad. Asimismo, por méritos propios, soy impulsiva y poco reflexiva por lo que no pienso mucho acerca de las cosas importantes de la vida y menos sobre mí misma, en cierto modo, podría decir que me da miedo.
Junto al carácter vasco, reservado, apasionado, noble, sensible e irónico, lo que más me ha marcado es mi familia. Ahora, y sólo ahora, que me he ido de casa, soy capaz de agradecer a mis padres todo lo que me han dado: paciencia, tiempo, comprensión, cariño, educación, en definitiva, una familia. Pero siempre en un ambiente de gran exigencia. Soy la mayor de seis hermanos y eso, también me ha hecho ser cono soy: responsable y un poco mandona, pero también me ha enseñado a estar pendiente de los demás y a “estar a lo que haga falta”. Sin embargo, hay otras virtudes que ni la familia numerosa ha conseguido que haga mías, puesto que soy muy desordenada, tengo poca paciencia soy cabezota y bastante orgullosa. Por otra parte, en la familia se aprende a compartir, respetar, pensar en los demás, desprenderte de tu tiempo y darte a los demás, aunque sea a base de tortas, especialmente en ciertos momentos de la adolescencia. Pienso en esas veces que llegas a casa y tu madre te echa en cara que llevas todo el día fuera de casa, que “esto”( tu casa) no es un hotel de cuatro estrellas, que las cosas no se hacen solas… También, me viene a la cabeza las eternas discusiones de “te toca a ti” o “no es mi encargo”…Tras un pequeño enfado, un portazo, un castigo y un poco de tiempo, aprendes que las cosas salen adelante con el esfuerzo de todos y que la familia es el mejor lugar para llegar a ser quien eres.
Ayalde. Nunca podré explicar todo lo que he vivido. Gran parte de lo que soy ahora es gracias al colegio. Y este agradecimiento se debe a que en Ayalde confiaron en mí y me formaron siempre en un ambiente de gran libertad. En mi colegio he aprendido a trabajar, a ser constante, a intentar estar, como dice el lema: “siempre alegres para hacer felices a los demás”. Pero, sobre todo, he aprendido de la gente: amigas, compañeras y profesoras. Siempre hay personas en las que se puede confiar, dispuestas a escuchar y a dar buenos consejos y con las que me iría al fin del mundo. En el colegio alguien me habló claro y con cariño, me fié y, así , aprendí a tomarme en serio la vida, a tomar decisiones y perder el miedo a comprometerse lo que hace, curiosamente, vivir la vida más intensamente y ser feliz.
Después, la universidad. Universidad de Navarra, donde vengo cada día con la ilusión de formarme para llegar a ser lo mismo que otras fueron para mí en los momentos claves de mi vida. Alguien que se dedica a formar a las personas, les ayuda a conocerse, aceptarse y les enseña a vivir cara a la vida dando lo mejor de sí mismas. En realidad, mi ilusión es agradecer con este mismo servicio todo lo que yo he recibido.
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