jueves, 24 de noviembre de 2011

VOLUNTARIOS

Cuando la gente habla acerca de la juventud lo primero en lo que pensamos es en cuál es el problema de la gente joven. Sin embargo, de lo que tenemos que hablar, especialmente desde el 21 de agosto del 2011, es de las virtudes de la gente joven.

El domingo 21 de agosto se ponía fin a la Jornada Mundial de la Juventud y Benedicto XVI agradecía a los jóvenes voluntarios, no sólo como un deber de justicia sino una necesidad de corazón, su inestimable servicio. Esta jornada ha estado llena de momentos emocionantes e increíbles que han tenido como protagonistas a los jóvenes de todo el mundo. Ellos han demostrado tanto con palabras como con hechos, el servicio la amabilidad, la simpatía y la entrega a los demás que les caracteriza.
El Papa agradece a los jóvenes que estuvieran en todos los actos "unos visiblemente y otros en segundo plano, haciendo posible el orden requerido para que todo fuera bien", puesto que, muchos han participado en la JMJ ocupándose de la organización y por ello renunciado a participar de modo directo en algunos actos. Tampoco se puede olvidar el esfuerzo de la preparación de esos días así como la dedicación y el cariño.

Uno de los momentos más emocionantes fue la Vigilia Pascua. Jueves, diez de la noche, dos millones de jóvenes rezando junto al Papa. El calor había provocado más de una insolación, pero en ese momento un fuerte viento daba paso a una incesante lluvia. El tiempo hacía imposible continuar con el acto. Los micrófonos dejaron de funcionar y las pantallas se apagaron. Muchos pensaron que los jóvenes no aguantarían toda la noche en la explanada. Sin embargo, nadie se movió. Todos esperaron hasta que el tiempo permitió continuar con el encuentro. Aunque esto hizo que fuera más breve de lo esperado. Alguien gritó "Estos son los jóvenes del Papa". Y era verdad, esos dos millones de jóvenes eran los jóvenes del Papa. Esos jóvenes calados hasta los huesos pero firmes.

En definitiva, la Jornada Mundial de la Juventud ha sido un momento para crecer en virtudes como la paciencia, la mansedumbre, la alegría en darse a los demás y la disponibilidad en el servicio. Madrid 2011 ha supuesto un enriquecimiento tanto para los jóvenes como para la sociedad.


Por último, cabe destacar que los jóvenes han vivido estos días de forma entregada y, por ello, en plenitud. De esta manera, han dado un impresionante ejemplo al mundo entero. Por todo esto podemos decir que hay mucho que aprender de la gente joven.

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